lunes, 17 de noviembre de 2014

LAS CARACTERÍSTICAS PERSONALES PSÍQUICAS COMO FACTOR DE RIESGO

Las características personales de los trabajadores y su posible inadecuación al puesto son fuente de potencial riesgo de siniestralidad que no se tienen en cuenta. Dentro de las características de las personas se encuentran las características físicas y las psíquicas.

En la actividad empresarial y en lo relativo a prevención de riesgos laborales, se suelen tener en cuenta las características físicas. A nadie se le ocurre, por ejemplo, poner a una persona con una importante discapacidad física en una pierna, que se mueve con una evidente dificultad y notable inestabilidad, en un andamio situado a 8 metros de altura. Las discapacidades físicas o inadecuaciones físicas a determinados puestos de trabajo se detectan rápidamente, en casi todos los casos a simple vista.

Pero con las psíquicas no ocurre lo mismo. Son más difíciles de detectar, hace falta un estudio profesional al que solemos oponernos pues, frecuentemente pensamos, raya lo subjetivo y, además, todos nos atrevemos a opinar al respecto aunque nuestros conocimientos sean mínimos o nulos en esta materia.

            Por poner un ejemplo clarificador, ¿quién se plantea realizar un estudio de las características personales de los trabajadores cuando debemos nombrar trabajadores designados para la actividad preventiva, o recursos preventivos para un momento productivo puntual, o bien tenemos que designar a las personas que tienen actuar en caso de una situación de emergencia?

            Imaginemos este último ejemplo. Hemos nombrado a Juan para que, en caso de emergencia, acuda a situarse en un punto concreto y, desde allí, oriente a las personas que deben evacuar el centro de trabajo o de pública concurrencia por dónde deben hacerlo. En el momento de activarse el protocolo de emergencia, Juan es presa de un ataque de pánico y, o sale despavorido o sufre un bloqueo que le impide realizar la función que tenía asignada y deja el resultado de la situación de emergencia más al azar de lo que debería.

            Pues estas características psíquicas nos hacen a cada persona distinta y, por tanto, a cada trabajador también y, como hemos podido comprobar, son fuente de riesgos laborales.

            ¿Somos todos igual de imprudentes? ¿Lo somos en las mismas condiciones? ¿Toleramos todos de igual modo el estrés? ¿Qué situaciones son las que nos provocan estrés a cada uno de nosotros? ¿Soy tendente a cumplir normas? ¿Por el simple hecho de cumplirlas? ¿Me tienen que convencer para asumir unas normas? ¿Soy una persona proactiva en mi grupo de trabajo para que se cumplan las normas de prevención? ¿Existen equipos de trabajo en los que es más probable, por las características personales de los trabajadores que los usan puedan provocar situaciones de estrés laboral?

También el estado de ánimo de los trabajadores puede ser causa de despistes con consecuencia de accidente, o de desmotivación para atender las normas de seguridad. ¿Qué le pasa últimamente a Jorge que está en las nubes?

Por ejemplo, si Jorge tiene un alto grado de neuroticismo o inestabilidad emocional, tenderá más fácilmente a verse afectado en su estado de ánimo por las situaciones de su entorno que otras personas, y por tanto a cambiar rutinas de trabajo habituales. En otros ejemplos, alguien con un alto grado de psicoticismo será menos consciente de las consecuencias de actuaciones arriesgadas, o las personas con un alto grado de curiosidad serán más proclives a aburrirse con las rutinas habituales y ensayarán otras nuevas, quizá poco recomendables desde un punto de vista de prevención de riesgos

Alguna pregunta similar podríamos hacernos en el ámbito psicosocial ¿Somos todos igual de vulnerables al acoso en el trabajo?

.           Así podríamos citar innumerables factores psíquicos que nos hacen diferentes a unas personas de otras, y que condicionan comportamientos individuales y peculiares de exposición al riesgo.


            Las preguntas que nos podemos hacer en esta materia son infinitas, pero denotan con palmaria claridad que hay factores de riesgo que no estamos estudiando suponiendo que las personas actuamos casi de igual manera ante las mismas situaciones; nada más lejos de la realidad. En la misma situación, es sabido que dos personas pueden tener, con casi totalidad certeza, reacciones completamente diferentes, incluso totalmente contrarias, también la misma persona en distintos momentos o en distintos contextos de relación psicosocial puede tener reacciones distintas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario